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Reportaje Cólera: Mirando al cielo en Haití

El Centro de Tratamiento de Cólera (CTC) de Les Cayes

07/10/2011 – El doctor Haider Keshbak mira con preocupación al cielo. La ciudad de Les Cayes espera en cuestión de horas la llegada de la tormenta tropical Emily, y el pronóstico es que deje fuertes precipitaciones en la urbe, tercera en importancia de Haití y situada en el extremo suroccidental del país. “Cada vez que llueve con fuerza la ciudad se inunda”, dice el doctor. Y en Haití, más lluvia significa más casos de cólera, una enfermedad ausente de la isla durante décadas y que volvió a resurgir con fuerza en octubre de 2010, diez meses después del mortífero terremoto que dejó un país devastado y llorando a 222.750 muertos. 

El cólera es una enfermedad causada por una bacteria que sobrevive en el agua y en los excrementos humanos, y que se contrae debido a la ingesta o contacto con agua contaminada. En un país donde el número de letrinas es escaso y la mayoría de la población, entre el 70% y el 80%, utiliza las llamadas “letrinas al aire libre”, las lluvias, cuando llegan, arrastran consigo todo lo que encuentran a su paso, contaminándose con los desechos fecales y convirtiéndose en fuentes de contagio para amplias masas de población que no tienen acceso a agua potable o embotellada, y se lavan y cocinan con el agua de los ríos.

El Centro de Tratamiento de Cólera (CTC) de Les Cayes recibe en este agosto de 2011 una media de 20 a 25 casos al día. “En enero hubo un pico en el número de casos pero ahora han disminuido”, dice el doctor Agustin Innocent, empleado por la organización humanitaria International Medical Corps (IMC), que puso en marcha el hospital con la financiación del Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO).

En 2010, Haití representó la mayor operación humanitaria de ECHO en América Latina y Caribe y la tercera en el mundo. La Comisión ha destinado 157.5 millones de euros desde 2010 para paliar las necesidades de refugio, alimento, agua y salud tras el devastador terremoto y, en cuanto se confirmó la epidemia de cólera el 22 de octubre de 2010, puso a disposición de sus socios en el terreno fondos para contener y tratar la epidemia, y prevenir nuevos casos. Hasta hoy, ECHO ha destinado 22 millones de euros a luchar contra el cólera y su ayuda ha beneficiado a tres millones de haitianos.

“Estamos ante la epidemia de cólera más grande nunca registrada”, señala Bernard Arcens, responsable de proyectos de salud de ECHO en Haití. “La Organización Mundial de la Salud estimó que habría 400.000 casos en un año, una cifra elevadísima y sin parangón en la historia. Hemos rebasado esa cifra en los primeros nueve meses de epidemia”, explica. La cifra de muertos hasta el pasado julio se elevaba a 5.821.

El reciente caso de Zimbabue sirve para ilustrar la dimensión de lo que está ocurriendo en Haití. La epidemia de cólera que asoló el país africano en 2008-2009 fue el brote más grave de la historia del país y el peor ocurrido en el continente en los últimos 15 años: cerca de 4.280 personas murieron y más de 98.000 casos fueron registrados. Con sus 409.617 casos hasta el pasado julio, Haití ha cuadruplicado esas cifras en menos de un año.

El Centro de Tratamiento de Cólera de Les Cayes se divide en varias salas. En la primera, los pacientes son diagnosticados y quedan seis horas en observación o reciben los primeros sueros para evitar la deshidratación. “El cólera es una lucha contra reloj”, dice la directora médica de IMC, Odile Desage. En un caso severo, el enfermo puede perder  un litro de líquido a la hora y morir en cuestión de horas. Si se trata a tiempo, la enfermedad se cura.

Otras salas acogen a los enfermos menores, o a las mujeres embarazadas. Éstas corren el riesgo de perder a su bebé por aborto o muerte del feto en el 60% de los casos, si no buscan ayuda pronto. En el hospital reciben sueros y un antibiótico. Se quedan entre tres y cinco días, lo que tarda la enfermedad como media en curarse. Pero tan importante como la cura es aprender cómo se contrae la enfermedad y desarrollar los hábitos que pueden evitarlo: hervir siempre el agua, usar jabón, usar letrinas o alejarse de fuentes de agua… “Creemos que el cólera se ha convertido en endémico, es decir, estará en el país por varios años.

Cientos de agentes comunitarios recorren los pueblos y aldeas de la provincia con estos mensajes, para sensibilizar a la población y evitar nuevos casos. Les llevan jabón, equipos… En el hospital, un hombre de rostro amable y sereno está sentado junto a un enfermo. Le habla. Es el agente social del CTC, encargado de sensibilizar a los pacientes y luchar contra la estigmatización de los enfermos. Antiguo párroco y líder comunitario. Un buen fichaje. “A él le escuchan”, dice sonriendo el doctor Innocent.

“El personal haitiano, médicos, enfermeros y enfermeras… ellos son los verdaderos héroes”, opina el doctor iraquí Keshbak. “Cuando se abrió el centro la mortalidad era del 40%, ahora ha bajado a 0.6%. Fue un reto para ellos aprender a tratar una enfermedad que no hacía presencia en Haití desde hace más de 50 años. Pero es gente absolutamente dedicada. Día y noche. Se preocupan de los pacientes reciban la medicación a tiempo, de que la ropa sea desinfectada, de que todo esté impecable. Es heroico. Son los que hacen posible que este hospital funcione”, afirma. “Nosotros, los humanitarios, nos iremos pero ellos se quedan y son quienes pueden dar continuidad a esta tarea”. 

By Isabel Coello
ECHO Regional Information Officer based in Managua

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